Pulau Sipadan: Un paraíso…. pero sólo para buceadores.

martes 22 abril 2008


 
            El mar del sur de la China, los juncos de bambú y velas extrañas, los piratas malayos con sus afilados cris de las novelas de Salgari: Sandokán, el Tigre de Malasia; la isla de Borneo: el sultán de Brunei, los rajas blancos de Sarawak; la perla de Labuan, en Sabah, antigua posesión española, como la vecina Filipinas. Cuantas aventuras soñadas en nuestra infancia…...
 
            Pero hoy, y a pesar de que la mayor zona de ataques piratas es precisamente ésta, la aventura se encuentra en la parte más al sudeste de este mar, en los mares de Sulu y Celebes. Allí, en Filipinas, en Sulawesi, en el este de Borneo,  se encuentran parte de los mejores sitios de buceo del mundo: Apo reef, Tubbataha reef, la bahía de Coron, Layang-Layang, Bunaken…..Pero sobre todos ellos, destaca ¡Sipadan!
 
            Sipadan, un pequeño arrecife coralino con palmeras, totalmente plano y rodeado por una playa, a la que le das la vuelta en 15 minutos. Bien, quizás la idea que todos tenemos de un islote en los mares del sur, de uno de tantos islotes….
 
            Pero, si te sumerges……Entonces verás la riqueza de sus corales, la variedad y cantidad de las especies que en ellos viven y pronto estarás de acuerdo con su fama, la razón que te llevó allí.
 
            Porque para llegar, tendrás que cruzar medio mundo, tomar cuatro o cinco aviones, viajar en autobús, navegar en barca….Pero no te arrepentirás:
 
            Sipadan es la punta de una montaña submarina que emerge desde profundidades abisales, un único arrecife en mucho mar ya que es la única isla de la zona fuera de la plataforma continental y por ello, allí, en sus paredes verticales, se concentran ingentes cantidades de pelágicos. Pero también hay multitud de fauna coralina en sus suaves pendientes y en sus terrazas de bellos corales, ideales para terminar la inmersión. También es Sipadan uno de los mayores tortugueros y en su playa aovan verdaderos ejércitos de tortugas verdes y también de otras especies. Por esta razón, desde hace unos años está prohibido permanecer desde el atardecer en Sipadan, que por la noche se convierte en la isla de las tortugas. Sólo vive en la isla, “pulau” en malayo, un destacamento militar para “ordenar” el buceo y “de paso” para evitar sucesos como el ocurrido en el año 2000, con el secuestro de buceadores por el grupo islámico Abu Sayyaf, guerrilla fundamentalista que reclama la secesión del sur de Filipinas. Afortunadamente, actualmente la tranquilidad es total.
 
            Son estas tortugas verdes, y en menor medida las Carey, lo que primero nos sorprenderá. Las veremos por doquier, a cualquier profundidad y durante toda la inmersión, algunas encima de enormes gorgonias. Incluso, si queremos, en la famosa Cueva de las Tortugas, pero sólo sus esqueletos, pues dicen que es su cementerio. ¿Quién sabe?
 
 También veremos multitud de tiburones de puntas blancas de arrecife, solos o en grupo, descansando en terrazas de la pendiente o nadando a nuestro lado. Junto a estas dos especies nos llamará la atención los grandes peces payasos gibosos, siempre de aquí para allá y en puntual y multitudinaria procesión a primera hora de la mañana. También Napoleones de todos los tamaños y con ellos toda la fauna de arrecife pero en gran variedad y en grandes bancos. Y coral blando, muchísimos crinoideos, esponjas que llaman la atención por su tamaño, etc.
 
            Pero ¿y los pelágicos? Grandes cardúmenes de Jack sesteando cerca de la pendiente, algún tiburón gris o leopardo, atunes solitarios, carángidos y bancos de barracudas, que tienen fama de ser abundantísimos, aunque sólo uno se dejó ver y para eso de refilón. También dicen que son normales las mantas y los martillos. Pero de esos….ninguno.
 
            ¿Y esto es todo? La verdad es que llegaría pero no, no es todo. Al no haber ya resorts en Sipadan, tendréis que alojaros en Mabul, un islote poco más grande y a unos 30 minutos pero con tres pequeños resorts para buceadores, uno de ellos con cabañas sobre el mar y unido a la isla por un puente. También hay dos pequeños poblados donde viven pescadores y trabajadores de los hoteles. En ellos verás a malayos, generalmente musulmanes y a inmigrantes filipinos, mayormente católicos. Éstos últimos proceden de las islas más al sur de Filipinas, prácticamente enfrente, de la provincia de Zamboanga. Y esto es nuestra ventaja: muchos hablan chabacano. No, no es que hablen vulgarmente, aunque de ahí viene el nombre, sino que es un dialecto filipino derivado del español colonial y que les permite entendernos en español fácilmente. De allí era nuestro guía de buceo y en español hablábamos. Todo un lujo. En el poblado, con varios puestos de venta de conchas -incluso del raro “Nautilus”- os llamará la atención ver a los niños y niñas filipinos correr de aquí para allá, medio desnudos, entre gritos y grandes risas de contento; mientras, las niñas malayas, mucho más recatadas y  con el hiyab de su religión, los miran…. puede que con pena.

         Pues bien, es Mabul, en medio de corales muertos y dinamitados y también bastante basura, en fondos de arena o cieno, uno de los mejores sitios para practicar “muck dive” o buceo en fango. Veréis fauna rarísima: peces hoja y esponja, todo tipo de pequeñas gambas y peces limpiadores, caballitos enanos, pequeñas morenas cinta, anguilas jardineras, nudibranquios, bailarinas españolas incluidas, etc. Un paraíso para fotógrafos, es decir, para todos, ahora que todos vamos con nuestras compactas que tan bien se portan en macrofotografía. Animaros a disparar a lo más pequeño: nunca defrauda.
 
            También Kapalai, el tercer islote del grupo, tiene este buceo. Pulau Kapalai es la mínima expresión como isla: sólo existe en marea baja y para eso con una pequeña playa. Con la alta sólo queda su resort, imitando a palafitos de lujo sobre el coral. Abajo, un laberinto submarino formado por estructuras metálicas que quién sabe para que sirvieron, alberga multitud de enormes bancos de Jack, de peces murciélago, etc. Y un gran mero patatero de tamaño colosal. Mientras, el sol iluminándolo todo en su caída y creando un ambiente fantasmagórico y realmente original. ¡Que cantidad de vida!
 
            Y ahora sí, esto es todo ¿Hacía falta más?
 
Sólo decir que si los resorts de Mabul os parecen caros, mucho más barato es el alojamiento en Semporna, el puerto en la propia isla de Borneo donde se coge la barca para Mabul (a media hora más o menos). En menos  de una hora se llega a Sipadan, donde se hacen dos inmersiones, aunque se pierde uno el tercer buceo en Mabul o Kapalai. Y las nocturnas.
 
            Otra cosa, si hacéis escala en Kuala Lumpur, no dejéis de visitarla, con sus impresionantes Torres Petronas, sus mercados y templos de todas las religiones, resultado de su variedad de razas: malayos, chinos, indios, etc. Y la nueva capital, Putrajaya, a pocos kilómetros de KL y en el camino al aeropuerto. Ciudad completamente nueva y realmente impresionante por la arquitectura de sus edificios administrativos y por su río artificial con hermosos puentes de peineta.

 






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